Poned la mira en las cosas de arriba
Si, pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de ARRIBA, no en las de la tierra. Porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Col. 3:1 al 3 Estos versículos son para todos los que hemos recibido a Cristo y hemos nacido de nuevo. Pareciera que aún después de conocerlo, nuestras prioridades siguen en el mismo orden en el que se encontraban antes. Es entonces cuando podemos darnos cuenta que no le hemos conocido lo suficiente.
Un Nuevo Año...
Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres. (Sal 126:3) ¿Qué fue para ti el 2009?
Estamos a principio de un nuevo año; una nueva hoja en blanco en nuestras vidas; ¿qué quieres escribir en ella?. Los finales, nos llevan a reflexionar sobre lo que termina y a levantar la mirada hacia lo que nos espera (y lo que esperamos). Muchas cosas que nos suceden y que Dios hace en nuestras vidas no las entendemos o apreciamos hasta que las vemos a la distancia; es por eso que es importante tomarse unos momentos para reflexionar: ¿Qué hicimos este último año? ¿Qué logramos? ¿Con qué hay que continuar? ¿Qué nos falto, que vamos a hacer mejor? ¿Cómo crecimos este año?
Las promesas de Dios
Las promesas, Parte I
Jos 21:45 No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.
La fidelidad de Dios es un atributo indiscutible, por lo tanto cuando el promete algo, lo cumple, como dice la escritura: “por amor a Si mismo” (2 Re. 19:34).
Lo mejor que nos pudo haber pasado es conocer a un Dios que se deleita en tener misericordia y que en esa misericordia nos da preciosas promesas, como si su amor y perdón no fueran suficientes, el Padre de amor abre sus manos generosamente y nos da no sólo lo que pedimos de acuerdo a su voluntad, sino nos bendice de tal forma, que muchas veces ni siquiera advertimos el corazón bondadoso de Dios en nuestras vidas.
El tesoro escondido
El tesoro escondido
Mat 13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Cuando Jesús habla de su Reino, en primer lugar nos habla de un reino que no es de este mundo, entonces el concepto no es familiar para nosostros, por esta razón no es tan sencillo entender que significa el Reino de Dios.
Pero las cualidades del Maestro Jesucristo emergen cuando con una brutal sencillez compara al Reino de Dios con un tesoro.